Del lecho conyugal a la cárcel

Pedro A Munar

El proceso de ruptura de una pareja no es un trago fácil y lo que de por sí resulta ya doloroso y enrevesado –aunque sea una ruptura de mutuo acuerdo- se complica mucho más cuando hay de por medio intereses comunes de la pareja como puedan ser personas a cargo, hijos en común, negocios, hipotecas, viviendas…

Resulta sorpresivo comprobar, por otro lado, que las condenas por la vía penal hacía uno de los miembros de esa pareja que se rompe son cada vez más habituales y por ello es conveniente conocer cómo afecta la reciente reforma del código penal al proceso de separación.

El motivo principal para ser condenado continúa siendo el impago de pensiones alimenticias.

La mayoría de la gente no entiende que la ley protege siempre –y de manera preferente- a los hijos, garantizando su bienestar por encima del de sus padres (el favor filii).

Ello implica que no pagar esa pensión sea equiparable a dejar de alimentar a un hijo, lo que constituye un delito de abandono de familia y que puede ser castigado hasta con un año de prisión.

Una de las equivocaciones más frecuentes es la de creer que la pensión queda en manos de los padres cuando no es así.

Es el Juez quien debe determinar el importe de esa pensión y lo hace atendiendo a las circunstancias concretas de cada una de las partes en el momento en que pactan la cantidad.

Si estas circunstancias concretas varían (lo más habitual es por la pérdida del empleo; un empeoramiento en el rendimiento de un negocio o el nacimiento de un nuevo hijo –que suponen más gastos para quien ya tiene la obligación de pagar una pensión), se debe comunicar inmediatamente a ese mismo Juez y solicitar “una modificación de medidas” pero nunca se puede dejar de pagar ni rebajar el importe unilateralmente por muy justo o normal que eso nos pueda parecer (y sin olvidar que la mayoría de edad de un hijo no es razón suficiente para dejar de pagar una pensión pues esa obligación se prolonga hasta que la “criatura” se convierte en económicamente independiente).

[adrotate banner=”11"]

Por otro lado, el nuevo Código Penal deja de considerar delito el retraso o incumplimiento del régimen de visitas –en este caso, si se quieren pedir responsabilidades deberá hacerse por la vía civil- pero sin olvidar, tampoco, que “retraso” no supone “abandonar” o llevárselo sin permiso, lo que sí continúa considerándose delito.

Pero mientras algunas conductas dejan de considerarse delictivas otras sí han pasado a considerarse como tal, es el caso de la vulneración de la intimidad de un ex y que es más habitual de lo que pudiera parecer.

Los celos, la curiosidad o el despecho llevan a algunas personas a entrar en las cuentas de correo electrónico o en los perfiles de las redes sociales de sus antiguas parejas –lo que ya de por sí supone un delito- y publicar imágenes o fotos de la misma sin autorización expresa.

Pues bien, el Código Penal reconoce ahora –y a raíz del escándalo del vídeo de Olvido Hormigos- un nuevo tipo de delito: el “sexting”, y que consiste justamente en eso, en el reenvío o publicación de imágenes de carácter íntimo que una persona nos haya remitido a nosotros sin el consentimiento expreso para llevar a cabo esa publicación o reenvío.

Comportamientos considerados graves y que, en base a circunstancias concretas (reincidencia o gravedad de alguna conducta) pueden dar lugar a la pérdida de la patria potestad del progenitor infractor.

El consejo, como es habitual, no puede ser otro que hacer una reflexión antes de actuar y que ante cualquier duda nos aconsejemos legalmente pues, por muy justo que nos puedan parecer nuestros actos, sus repercusiones legales pueden ser graves, muy graves.

Pedro Antonio Munar Rosselló (abogado)

3 Comentarios

  1. Buen artículo Pedro, como norma el hombre es el que pasa esa pensión alimenticia, cosa muy fácil de demostrar si no se cumple, en cambio las obligaciones de la madre son muy difíciles de demostrar si no se cumplen, ¿quien protege el bien estar del menor en ese caso?

  2. Que carajo les importa a los jueces la vida de los demás, que coño tienen que mediar en nada, ni que fueran sus hijos, esto es dictadura con otro nombre, y por casualidad casi siempre salen perjudicados injustamente lo s que no tienen culpa

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here