5 Agosto 2016

Conmoción en Calvià por la muerte de Fernando Co, el portero más querido de Magalluf

Conmoción en Calvià por la muerte de Fernando Co, el portero más querido de Magalluf
“Coe”, tal y como era conocido, falleció ayer por la mañana tras sufrir una indisposición

Las noches de Magalluf quedan huérfanas tras la pérdida de uno de los padres de la seguridad de la zona. Fernando Co, nacido en Guinea-Bissau y mallorquín de adopción, inició hace ya treinta años su andadura en el mundo de la noche. Llegó a la isla sin nada y, tras muchos años de duro trabajo, la deja rodeado de cariño, lágrimas y conmoción de todas las personas que le querían.

Fernando era, sin duda, el portero más querido de la zona de Calvià. A sus 57 años, y con dilatada experiencia en el mundo de la seguridad, sorprendía a turistas y residentes por su buen y amigable carácter y sobretodo por su forma de trabajar. Siempre manejó las situaciones delicadas con extrema empatía y anteponiendo siempre el diálogo a la fuerza física.

“Coe”, apodado de esa forma por su parecido a un soldado de las fuerzas especiales, llegó a Punta Ballena en los 80. Trabajó como portero en las conocidas discotecas Banana’s y  Alexandra’s, aunque fue en BCM donde pasó la mayor parte de su carrera. Allí llegó a ser el jefe de puerta y seguridad, mostrando día a día su mano izquierda para lidiar con las más variopintas y muchas veces peligrosas situaciones que se desencadenaban en la zona de marcha.

Su muerte ha dejado con el corazón en un puño a todo el municipio, donde le recuerdan como un hombre deportista, eficiente, profesional y amante de su trabajo. Tanto era así que incluso mantuvo su puesto a pesar de convertirse en empresario y adquirir varios establecimientos. Nunca quiso abandonar sus funciones como seguridad y repartía su tiempo entre la dirección de sus locales y la protección de BCM y sus clientes. “Lo hacía por vocación”, explican sus allegados.

Fernando era un apasionado del deporte y del aire libre. Entrenaba y jugaba a futbol e incluso formó parte de los equipos de la zona, el Son Ferrer y el Maganova. Era un hombre activo y muy sano, no bebía ni fumaba y era especialista en solucionar con palabras cualquier problema que pudiera surgir. Encandilaba tanto a turistas como a residentes con su apacible carácter y trabajó duramente por su gremio; incluso en 2011 llegó a crear la Asociación Sindical de Porteros Profesionales de Baleares. Sin lugar a dudas, un portero único en su especie que deja una inmensa tristeza y una huella imborrable en el municipio calvianer.

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