28 julio 2016

Investigadores medirán en Cabrera el impacto del ruido sobre los cetáceos

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Investigadores medirán en Cabrera el impacto del ruido sobre los cetáceos

Investigadores de la Universidad de Alcalá (Madrid) y la Politécnica de Valencia lanzarán en las costas de Cabrera, el cabo de San Antonio y las Islas Columbretes una sonda para medir el impacto sobre los cetáceos de la contaminación acústica submarina generada por embarcaciones de recreo o pesca.

Estas tres zonas se encuentran en la demarcación levantino-balear y el proyecto está liderado por la universidad madrileña.

El dispositivo que se lanzará al mar se llama SAMARUC y ha sido diseñado por la Universidad Politécnica de Valencia y el Oceanográfico valenciano.

Esta herramienta permite detectar, grabar y clasificar los sonidos de diferentes especies marinas, según un comunicado de la Politécnica de Valencia, que detalla que las unidades -con ficheros de audio indexados- se dispondrán a diferentes profundidades para captar los ruidos, por ejemplo, de cetáceos y actividades pesqueras.

Construido en su primera versión en 2013, ahora se usará una nueva adaptación “mucho más precisa, fácil de utilizar y con mayor autonomía gracias a la mayor duración de sus baterías”.

Tras las primeras medidas tomadas en la Isla de Cabrera (Baleares), el equipo de trabajo del proyecto fondeará el próximo agosto una unidad de SAMARUC en el entorno del cabo de San Antonio (Alicante) y en septiembre se instalará la segunda unidad en el fondo marino de las Islas Columbretes (Comunidad Valenciana, a 56 kilómetros de las costas de Castellón).

Otro de los objetivos del trabajo, financiado por la Fundación Biodiversidad y liderado por el grupo de biodiversidad marina del Instituto Franklin de la Universidad de Alcalá, es “el control de eventos en las áreas marinas protegidas seleccionadas”, apunta Juan Junoy, investigador del centro universitario madrileño.

Todo ello contribuirá al estudio de la biodiversidad en estas zonas del Mediterráneo y ayudará a “detectar el paso de cetáceos y establecer sus patrones migratorios, además de conocer las fuentes y niveles de contaminación acústica, de cara a establecer posibles medidas para luchar contra la misma”, concluye Juan Junoy.

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