Maika Makovski encuentra sus raíces en un nuevo álbum honesto y sin complejos

FOTO: EFE/Quique García

Tras cuatro años en silencio, la cantautora folk Maika Makovski encuentra sus raíces en su quinto y último disco “Chinook Wind”, un álbum “honesto” y “sin complejos”, según la artista, quien colabora por segunda vez con el productor británico John Parish.

La cantautora mallorquina se define a sí misma como “un animal de directo”, pero con “Chinook Wind” (Warner, 2016) ha creado “un disco de estudio que está orgulloso de serlo”. “No intento ser ninguna versión de mí misma, sino que fluyo con la canción”, ha explicado la artista en una entrevista con Efe.

Aunque la música de Makovski no se ciñe a ningún estilo concreto, “Chinook Wind” es un disco “intenso y lleno de sutilezas” donde predominan los instrumentos acústicos, que están acompañados por toques electrónicos y eléctricos, apunta la cantante.

Más allá de los instrumentos, las diez canciones de “Chinook Wind” nacen del viaje de Makovski a Macedonia, la tierra de su padre: “Siempre me he sentido una extranjera, pero en ese viaje me sentí parte de algo por primera vez en mi vida”.

La cantautora mallorquina de madre andaluza indica que tiene “la sensibilidad de una artista folk”, pero hasta ahora nunca se había sentido conectada a ninguna tierra, característica que, según Makovski, es “la esencia” de este género musical.

En su viaje a Macedonia en 2013, Makovski vio muchas actuaciones de folk en las que, tanto abuelas que venían desde Bosnia como el guitarrista macedonio Vlatko Stefanovski, cantaban y bailaban canciones tradicionales del país.

“Me hicieron sentir que la raíz es la gran verdad, toda aquella gente estaba haciendo algo que había aprendido desde la infancia. Esta gente no estaba intentando hacer nada, lo hacían sin más, les salía por todos sus poros”, relata la artista.

Makovski confiesa que Macedonia le sacó el cinismo “a besos con lengua”, ya que, un año después de visitar el país de su padre, viajó a Canadá -título de la primera canción de su nuevo álbum – donde se enamoró por primera vez: “Macedonia me preparó y me cambió de arriba a abajo”, confiesa.

Dos de las canciones de “Chinook Wind”, “Song of Distance” y “Not in love” -pieza que cuenta con un videoclip dirigido por el director David Trueba- muestran la parte más visceral de la cantautora, que las compuso a partir de sus propias experiencias vitales y que salieron “sin filtro” de las entrañas de la artista.

Por otro lado, la canción “Blonde Party” es una apuesta personal de John Parish, relata la cantautora: “Estábamos a punto de desestimar este tema, que no encajaba con el resto de las canciones, cuando John cogió la caja de ritmos y empezó a hacer magia”.

John Parish también fue productor del álbum “Maika Makovski” (2010) y la cantante explica que en esta ocasión ha trabajado “con mucha más fe y tranquilidad” que durante la grabación de su tercer álbum.

“Llevo haciendo mi música desde los 12 años, por lo que tengo mucho que decir al respecto, y como no sabía si podía fiarme de John o no, durante toda la grabación de “Maika Makovski” tuve un tic en el ojo por el control que quería ejercer sobre lo que ocurría”, relata la artista.

La canción “Father” nace de la banda sonora que la cantautora compuso para la obra teatral de Calixto Bieito “Forests” (2012), y parte de un diálogo de los personajes de “Hamlet” Ofelia y Polonio, pero también es un guiño a su padre, ya que es la penúltima pieza antes del cierre del disco, que acaba con “Makedonija”.

Maika Makovski adelanta que su próxima gira empezará en otoño, que tendrá un formato diferente al de los años anteriores y que contará con una banca compuesta por un cuarteto de cuerda, una trompa, una batería y ella a la guitarra: “Va a ser una gira de teatros y de sitios bonitos, de sentarse, saborear, oler, sentir y ver los sonidos”.

1 Comentario

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here