El calvario de una comunidad de vecinos ante los oídos sordos de Cort

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Los vecinos de una comunidad de vecinos están viviendo un auténtico calvario debido a los constantes altercados que se producen en un bar ubicado en sus bajos, “El rincón de los amigos”.

Se trata de un local situado en la calle Benito Pons i Fabregas y frecuentado por latinoamericanos respecto al cual los vecinos han presentado denuncias y quejas por activa y por pasiva ante el Ayuntamiento sin que el consistorio palmesano haga nada por poner remedio a lo que sucede allí.

El último de estos altercados ha tenido lugar esta misma tarde cuando en el bar ha estallado una pelea  y un cliente ha herido a otro con una botella y se ha dado a la fuga.

La Policía Local ha desplazado cuatro patrullas hasta el lugar cuando ha tenido constancia del local de que se trataba y al llegar se han topado con el agredido tendido en el suelo y rodeado de un charco de sangre.

El personal de una ambulancia ha atendido al herido y lo ha trasladado hasta un centro hospitalario.

Los vecinos viven una pesadilla constante desde 2012 y el Ayuntamiento no toma cartas en el asunto

La comunidad de vecinos del inmueble en que se halla el bar viven, desde el año 2012 -en que se puso en marcha el negocio-, una autentica pesadilla en lo referido al problemático bar sin que el Ayuntamiento de Palma haga nada por remedia el asunto.

Crónicabalear.es ha tenido acceso a los documentos que demuestran que se han presentado más de 30 quejas ante el Ayuntamiento y otros organismos (como son el Defensor del Ciudadano y el Defensor del Pueblo) pero “nadie hace absolutamente nada”, explica un vecino entre sollozos: “Es desesperante. Hemos acudido al Defensor del Ciudadano y al Defensor del Pueblo al comprobar que desde el Ayuntamiento de Palma no hay respuesta pero, aún así, la cosa sigue igual: silencio. No entendemos porque no envían a un inspector”.

“Además”, añade este vecino, “el bar permanece abierto hasta altas horas de la madrugada y como saben que les hemos denunciado, sobre las 2 o 3 de la mañana se dedican a tocar a todos los timbres del portero automático hasta que nos despiertan. De hecho, un día llegaron a amenazar a uno de los vecinos porque había presentado una queja”.

“Tendrá que ocurrir una desgracia para que al final alguien se decida a actuar, eso sí, con todas las condolencias y rechazo desde las instituciones de por medio” añade otro indignado vecino.