9 Mayo 2016

El calvario de una comunidad de vecinos ante los oídos sordos de Cort

El calvario de una comunidad de vecinos ante los oídos sordos de Cort

Los vecinos de una comunidad de vecinos están viviendo un auténtico calvario debido a los constantes altercados que se producen en un bar ubicado en sus bajos, “El rincón de los amigos”.

Se trata de un local situado en la calle Benito Pons i Fabregas y frecuentado por latinoamericanos respecto al cual los vecinos han presentado denuncias y quejas por activa y por pasiva ante el Ayuntamiento sin que el consistorio palmesano haga nada por poner remedio a lo que sucede allí.

El último de estos altercados ha tenido lugar esta misma tarde cuando en el bar ha estallado una pelea  y un cliente ha herido a otro con una botella y se ha dado a la fuga.

La Policía Local ha desplazado cuatro patrullas hasta el lugar cuando ha tenido constancia del local de que se trataba y al llegar se han topado con el agredido tendido en el suelo y rodeado de un charco de sangre.

El personal de una ambulancia ha atendido al herido y lo ha trasladado hasta un centro hospitalario.

Los vecinos viven una pesadilla constante desde 2012 y el Ayuntamiento no toma cartas en el asunto

La comunidad de vecinos del inmueble en que se halla el bar viven, desde el año 2012 -en que se puso en marcha el negocio-, una autentica pesadilla en lo referido al problemático bar sin que el Ayuntamiento de Palma haga nada por remedia el asunto.

Crónicabalear.es ha tenido acceso a los documentos que demuestran que se han presentado más de 30 quejas ante el Ayuntamiento y otros organismos (como son el Defensor del Ciudadano y el Defensor del Pueblo) pero “nadie hace absolutamente nada”, explica un vecino entre sollozos: “Es desesperante. Hemos acudido al Defensor del Ciudadano y al Defensor del Pueblo al comprobar que desde el Ayuntamiento de Palma no hay respuesta pero, aún así, la cosa sigue igual: silencio. No entendemos porque no envían a un inspector”.

“Además”, añade este vecino, “el bar permanece abierto hasta altas horas de la madrugada y como saben que les hemos denunciado, sobre las 2 o 3 de la mañana se dedican a tocar a todos los timbres del portero automático hasta que nos despiertan. De hecho, un día llegaron a amenazar a uno de los vecinos porque había presentado una queja”.

“Tendrá que ocurrir una desgracia para que al final alguien se decida a actuar, eso sí, con todas las condolencias y rechazo desde las instituciones de por medio” añade otro indignado vecino.

 

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