Cristina Cerdó admite que Mateu Cañellas no tenía poder en el Ayuntamiento para desviar fondos

La exnúmero dos de Unió Mallorquina (UM) en Palma y exconcejala Cristina Cerdó, quien este martes ha declarado en calidad de imputada en el marco del conocido como caso Picnic, ha admitido ante el juez que el exconseller de Turismo del Govern Mateu Cañellas no tenía poder en el Ayuntamiento de Palma cuando se produjo un presunto desvío de más de un millón de euros del Consistorio dirigidos a hacer proselitismo y propaganda de la ideología de UM.

En concreto, el caso Picnic estalló en 2011 a raíz de este supuesto desvío y en la operación policial fue detenida tanto Cerdó -para quien el juez dictó prisión bajo fianza de 300.000 euros- como otros exaltos cargos de la extinta formación regionalista.

Durante su declaración, a cuya transcripción ha tenido acceso Europa Press, Cerdó la negado, no obstante, haber ofrecido a una exintegrante del partido un sobre con 60.000 euros, en billetes de 500, a cambio de recabar votos a favor del sector liderado por la propia Cerdó y por el expresidente del partido Miquel Nadal en los procesos internos de UM de 2009 y perjudicar a Cañellas.

La exregidora ha manifestado sin embargo que conoce a esta exmiembro de la formación, quien en declaración judicial recordó que Cerdó le dijo que “si ella y su gente votaban por Miquel Nadal, tendría una buena recompensa”, si bien la testigo rechazó el ofrecimiento de la exedil.

“Quizás [la testigo] con estas declaraciones puede pensar que le hace un favor a Mateu Cañellas para que quede fuera de este caso”, ha aseverado Cerdó, incidiendo en que nunca ha ofrecido dinero “ni a esa señora ni a nadie para pedir votos para Nadal”. Asimismo, ha asegurado que en ningún momento ha incriminado a Cañellas en estas pesquisas.

Según puso de manifiesto la testigo, de 70 años, “también llamaron a otras personas para pedir el voto para Nadal”, aseverando que “la idea era hacer desaparecer políticamente” a Mateu Cañellas a fin de que éste “no sacara votos para ocupar ningún cargo”.

Precisamente, en un escrito que el propio Cañellas presentó en otro Juzgado, el exatleta aludía a los 60.000 euros como unos fondos que, aseveraba, podrían proceder “de los recursos económicos ilícitos de los que disponían algunos dirigentes de UM y, en este caso concreto, de la regiduría de Medio Ambiente o la Empresa Municipal de Aguas y Alcantarillado (Emaya), controladas directa y firmemente por Cristina Cerdó”.

En concreto, las pesquisas de Picnic se centran en averiguar si pudieron cometerse, entre otros, delitos de malversación de caudales públicos y prevaricación con la contratación, por parte del Instituto Municipal de Formación Ocupacional y Trabajo (Imfof), de una veintena de trabajadores medioambientales que en ningún momento habrían realizado el cometido para el que ocupaban estos puestos, sino que se habrían dedicado a atraer puerta a puerta nuevos simpatizantes e instar el voto para el partido.

Al respecto, Cerdó ha alegado que este programa fue creado por el departamento de Medio Ambiente del que ella era regidora justificando que con ello se daba “cumplimiento al pacto de gobernabilidad” suscrito entonces. “Algunas de ellas he sabido con posterioridad que eran afiliadas a UM”, ha manifestado.

Otra de las líneas de investigación del caso se centra en esclarecer si la formación regionalista utilizó nombres ficticios o de personas ya fallecidas para engrosar los listados de excursionistas que debían elaborar para justificar una subvención de unos 300.000 euros aportada por el Govern al Consistorio y dirigida a promocionar el medio ambiente.

Al ser preguntada sobre a qué se destinaba el dinero abonado por el Ejecutivo balear, la imputada ha respondido que supone que iba dirigido “a las finalidades propias. No conozco ninguna irregularidad”, ha espetado.

Tras esta comparecencia, el día 14 está prevista la declaración como imputada de la que fuera secretaria técnica de Nadal, Eugenia Cañellas, así como de una treintena de testigos que serán interpelados los días 14, 16, 17, 22 y 23 de diciembre, y el 13 de enero. Entre ellos hay citados funcionarios municipales, informadores medioambientales y empresarios.

REGISTRO DE LA SEDE DE UM, EL PRIMERO A UN PARTIDO EN BALEARES

Cabe recordar que, en el marco del caso Picnic, fue registrada la sede de UM en febrero de 2011 en lo que constituyó el primer registro del local de un partido político en la historia democrática de Baleares. También fue ordenado el allanamiento del Imfof y de las oficinas de Medio Ambiente del Ayuntamiento.

Asimismo, durante esos días, el juez dictó prisión bajo fianza de 300.000 euros para Cerdó y de 100.000 para la exgerente del Imfof Paula Cortés -posteriormente rebajada a 65.000-, mediante un auto en el que aseveraba que con la contratación de gente afín a la formación (los informadores medioambientales) el partido “se ganaba adeptos y fieles que los apoyarían, dando así una imagen de ser un partido de éxito con el consecuente efecto arrastre que ello puede suponer a la hora de disipar el llamado voto útil”.

En concreto, la causa se encuentra en manos del Juzgado de Instrucción número 8, cuyo titular, Antoni Rotger, se abstuvo del caso por amistad con Nadal. Debido a esta circunstancia, las investigaciones recayeron en manos del de Instrucción 2, Pedro Barceló.

“¿NO TIENES TRABAJO NI DINERO? PORQUE VOTANDO A UM TE PAGAN 80 EUROS”

Junto al caso Picnic, otras causas como Voltor y Maquillaje indagan en esta misma línea la supuesta captación de votos por parte de UM y la posterior contratación irregular de distintas personas, principalmente pertenecientes a colectivos sudamericanos, en organismos públicos y empresas privadas por haber votado a la formación, disuelta en febrero de 2011 a raíz de las numerosas causas de presunta corrupción que pesaban a sus espaldas.

Entre la distinta documentación recabada, se encuentran las confesiones de numerosos ciudadanos que en su día pusieron en conocimiento de los investigadores cómo UM, durante la campaña electoral previa a los comicios municipales y autonómicos de 2007, habría tratado de conseguir el voto a cambio de distintos ofrecimientos, como dádivas o recompensas por ejercer el derecho al sufragio en favor del extinto partido.

“Me dijeron que si quería ganarme un dinerillo que votara a UM, que ganaba ochenta euros”. Es lo manifestado de modo literal por una de las ciudadanas afectadas por esta presunta trama electoral, quien recordaba cómo cuando entró en una panadería de Es Molinar la dependienta le preguntó: “¿No tienes trabajo ni dinero? Porque no quieres, porque votando a UM te pagan ochenta euros”.

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