22 octubre 2015

Médicos y enfermeros piden más formación e información para mejorar el proceso de morir dignamente en Baleares

Médicos y enfermeros piden más formación e información para mejorar el proceso de morir dignamente en Baleares

Médicos, enfermeras y voluntarios han reclamado, en una mesa redonda realizada en el Colegio Oficial de Enfermería de Baleares, mayor formación e información sobre el proceso de morir dignamente en la comunidad.

Según ha informado el Colegio de Enfermería en un comunicado, con motivo de la reciente celebración del Día Internacional de los Cuidados Paliativos y del caso de la niña gallega Andrea, se ha celebrado esta mesa redonda sobre las decisiones al final de la vida y los dilemas éticos que conlleva el proceso de morir.

Allí, una pediatra de Cuidados Paliativos Pediátricos de Son Espases, Ángela Tavera; la enfermera del Comité de Ética Asistencial de Son Espases, Carlota Roca; y el médico y responsable del Centro Coordinador del Programa de Cuidados Paliativos de Baleares, Enric Benito, expusieron cuál es la situación actual en Baleares y los dilemas éticos a los que se enfrentan los profesionales en el proceso de la muerte.

“Las decisiones se tienen que tomar en equipo”, ha opinado Benito, quien ha abogado por “un cambio de paradigma” para dejar de pensar en la muerte como un fracaso y verlo como un proceso. “Es evidente que los profesionales sanitarios no queremos que se mueran los pacientes, pero tenemos que ser capaces de ver las distintas situaciones y poder colaborar con los pacientes y sus familias para tomar las mejores decisiones”.

En Baleares, existe desde el mes de marzo una Ley de derechos y garantías de la persona en el proceso de morir, pero todavía está por desarrollar su contenido. Así, ésta es una de las peticiones que realizaron varios de los participantes en el debate. “Faltan muchas cuestiones por desarrollar y aclarar. Este es un reto que deberá abordarse desde la Conselleria”, ha apuntado Benito.

Más formación e información fue la petición más reiterada durante el debate ya que algunos profesionales manifestaron la falta de formación que tienen y lamentaron no saber cómo actuar ante los dilemas y en la introducción de los cuidados paliativos al final de la vida. “Un paciente no puede depender de la buena voluntad del profesional que le atienda”, opinó una profesional.

En este sentido, la enfermera Carlota Roca explicó la función del Comité de Ética Asistencial de Son Espases, que está para ayudar y orientar a los profesionales, pacientes y familiares en la toma de estas decisiones difíciles.

Cualquier profesional y ciudadano que lo necesite pueden consultar a este comité, cuya opinión no es vinculante pero puede ayudar y orientar en la toma de decisiones. Roca recordó que en el proceso de deliberación hay que tener en cuenta la autonomía del paciente, la beneficencia y maleficencia del tratamiento y la justicia en su aplicación.

Además, destacó que, “cuando ya no se puede curar, se puede acompañar, aliviar y consolar”, desde el conocimiento y el respeto a la dignidad y a la decisión adoptada por el paciente (o sus representantes, en su defecto).

“Nuestro modelo asistencial se basa en la valoración integral del paciente y su familia, teniendo en cuenta sus valores, deseos y necesidades a la hora de tomar las decisiones”, explicó la pediatra Ángela Tavera. En la unidad de Cuidados Paliativos Pediátricos de Son Espases, “nos encontramos con muchos dilemas éticos, no solo al final de la vida, sino en diferentes momentos del proceso” y reconoció lo difícil que es tomar decisiones sobre menores en el proceso de la muerte, porque “en principio un niño tiene un gran potencial de vida por delante”.

Por su parte, Benito apuntó la necesidad de “distinguir entre dignidad y autonomía” y se remitió a la ley balear, que deja claro el reconocimiento de la dignidad como un valor intrínseco de la persona, independientemente de su grado de conciencia y autonomía.

Según muchos de los asistentes, en Baleares es necesario seguir avanzando para garantizar un proceso de muerte digno, de la mano de profesionales más formados y ciudadanos que, conscientes de sus derechos, los reclamen y exijan su cumplimiento, independientemente del ámbito asistencial en el que se encuentre y de los profesionales que le atiendan.

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