Agentes de la Policía Nacional en colaboración con Europol e Interpol y las autoridades de Dinamarca, Noruega, Alemania, Costa Rica, EEUU, Nueva Delhi e India, han desarticulado un grupo formado por ciudadanos de origen indio y pakistaní, dedicado al tráfico ilegal de seres humanos, que obtuvo más de 300.000 euros de beneficios por la tramitación fraudulenta de autorizaciones de residencia mediante la falsificación de documentos y la celebración de matrimonios simulados. Concertaban enlaces entre mujeres europeas y ciudadanos indios o pakistaníes a cambio de 12.000 euros. Para evitar su nulidad los celebraban en países distintos a los de residencia o nacionalidad de los implicados. Además les facilitaban la entrada irregular en EEUU a cambio de 25.000 dólares, proporcionando la documentación necesaria para viajar en calidad de turista a países de Centro América y México desde donde cruzaban clandestinamente. Contaban con una imprenta ubicada en Santa Coloma de Gramanet, que utilizaban como tapadera del laboratorio en el que falsificaban los documentos necesarios para realizar su actividad. Se ha arrestado a 66 implicados, entre ellos, los máximos responsables en la trama, y se han realizado 17 registros en domicilios y comercios de Barcelona, Valencia, Alicante y Murcia.

Envíos de paquetes con documentos falsificados

Las investigaciones se iniciaron en el mes de octubre de 2013, tras recibirse la denuncia de una víctima de la organización, quien afirmó haber sido captada en su país de origen por miembros de la misma, para posteriormente ser traída ilegalmente hasta España, haciendo uso para ello de documentos de viaje falsificados.

Tras realizar las primeras pesquisas los agentes averiguaron que los responsables de elaborar los documentos falsificados residían en la ciudad de Badalona. Estas personas recibían y gestionaban todos los pedidos a través de correos electrónicos y una vez elaboradas las falsificaciones, las enviaban por medio de empresas de paquetería a distintos miembros de la organización ubicados en varias provincias españolas, principalmente en Valencia, Alicante y Murcia.

En este sentido se pudo comprobar cómo la organización remitía de forma frecuente diferentes paquetes a la ciudad murciana de Torre-Pacheco, que eran recogidos siempre por las mismas personas y en cuyo interior había tarjetas de residencia falsificadas que habilitaban a ciudadanos indios y pakistaníes, en situación irregular en España, para trabajar en labores agrícolas. Estos trabajadores estaban obligados a pagar a la organización no solo por el documento falsificado del que hacían uso, sino también por cada día que eran contratados para trabajar en el campo, aportando un alto porcentaje de su salario.

Matrimonios fraudulentos

También se pudo comprobar durante la investigación que la organización se dedicaba a concertar matrimonios falsos entre ciudadanos indios o pakistaníes con mujeres europeas de distintas nacionalidades, valiéndose para ello de diferentes documentos falsificados -certificados de soltería o partidas de nacimiento-, que eran presentados en los registros civiles donde contraían matrimonio, para posteriormente tramitar fraudulentamente autorizaciones de residencia de familiar de la Unión Europea. Los extranjeros debían pagar entre 10.000 y 12.000 euros y además hacerse cargo de los gastos generados por la falsa novia y por el resto de miembros de la organización que les acompañaban al país donde contraían matrimonio.

Los matrimonios siempre se celebraban en países de la Unión Europea distintos del de residencia o de la nacionalidad del contrayente europeo, para de esta forma evitar posteriormente cualquier tipo de nulidad matrimonial por parte de la autoridad judicial competente de cada país, al carecer de competencia sobre enlaces celebrados en otros países, que implicarían por tanto, la extinción de las autorizaciones de residencia obtenidas fraudulentamente.

Este tipo de actividad delictiva, era la que más beneficios proporcionaba a la organización por los reducidos gastos que conllevaba, los fuertes ingresos que generaba, y sobre todo por el alto volumen de “negocio” que llegaron a tener, habiendo concertado matrimonios entre indios y pakistaníes residentes en toda Europa

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