Los funcionarios se olieron algo raro y su instinto no les falló.

Recientemente, un varón de 43 años de edad y nacionalidad española mantuvo un vis a vis en la cárcel de Palma con una mujer que decía que era su compañera sentimental.

Tras mantener las supuestas relaciones íntimas, los funcionarios sospecharon de ambos y decidieron trasladar al varón hasta la enfermería y acto seguido hasta un centro médico para realizar unas radiografías.

Efectivamente, el varón se había introducido en su cuerpo un huevo Kinder con 40 pastillas y 8 trozos de Trankimazín.

El caso llegó a manos del Grupo de Estupefacientes del Cuerpo Nacional de Policía quienes localizaron a la mujer y procedieron a su detención. También se excarceló al preso para proceder a su detención y acusarle también de un delito contra la salud pública con el agravante de haber entrado droga en el Centro Penitenciario de Palma.

La buena actuación de los funcionarios evitó que la droga entrase en prisión.

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