17/01/2014/
Agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil han detenido a 54 personas miembros de un grupo organizado dedicado al narcotráfico de cocaína y al blanqueo de los capitales generados. La droga era trasladada vía marítima desde Sudamérica oculta en contenedores o cargamentos de frutas, o vía aérea mediante “mulas” humanas. El dinero obtenido con el tráfico ilícito era blanqueado a través de testaferros que regentaban empresas legalmente constituidas, con el asesoramiento y connivencia de dos gestorías y una entidad bancaria.

Han sido bloqueados 32 inmuebles relacionados con la trama valorados en unos siete millones de euros y numerosas cuentas corrientes. 54 personas fueron detenidas en las provincias de Barcelona (26), Valencia (14), Tarragona (7), La Junquera (2), Murcia (2), Castellón (1), Alicante (1) y Madrid (1). Además fueron intervenidos 330 kilos de cocaína, 1.500.000 euros en efectivo y 12 armas de fuego, casi 1.900 cartuchos de diverso calibre, 16 vehículos y diversos objetos de joyería de alta gama, entre otros efectos.

Narcotráfico y blanqueo de capitales

La operación policial se inició en el mes de marzo de 2011 con la investigación de una importante organización con infraestructura suficiente para la importación, almacenamiento y posterior distribución de grandes cantidades de cocaína. Además, el mismo grupo habría creado una tupida trama para blanquear gran parte del dinero obtenido con el narcotráfico.

Las complejas investigaciones permitieron identificar a sus integrantes, su jerarquía y el rol desempeñado por cada uno de ellos, los diversos métodos empleados para la introducción del estupefaciente en territorio nacional y la estructura destinada al blanqueo de los capitales obtenidos.

Utilización de testaferros

Los métodos más empleados era el “gancho ciego” en contenedores procedentes de Sudamérica, vía marítima, o bien oculto en una partida de fruta importada por empresas legales pero controladas por la organización a través de testaferros. Destaca especialmente la incautación de 206 kilos de cocaína en el puerto de Valencia, en agosto de 2013, ocultos en el interior de un contenedor procedente de Panamá.

La investigación destapó la estructura que el grupo criminal poseía en Barcelona destinada al blanqueo de capitales procedentes de la venta de la droga. Su base era la explotación de empresas legales dedicadas a la venta de fruta, adquisición de viviendas, locales y vehículos por parte de los testaferros necesarios, contando para ello con la colaboración inestimable de dos gestorías y una entidad bancaria. La finalidad era revestir todas las operaciones mercantiles de la legalidad necesaria y el cambio de billetes de curso legal de pequeño valor facial por otros de quinientos euros.

Los 18 registros en domicilios, empresas, oficinas o naves industriales practicados en las provincias de Barcelona (13), Castellón (1), Valencia (2) y Murcia (2) permitió conocer el grado de organización y profesionalidad del que gozaba el grupo ahora desarticulado, así como elevado tren de vida llevado por el máximo responsable y su esposa, principalmente.

La operación policial se salda con la detención de 54 personas y la intervención de 330 kilos de cocaína, 1.500.000 euros en efectivo y 12 armas de fuego (9 cortas y 3 largas), casi 1.900 cartuchos de diverso calibre, 50 terminales móviles, 20 ordenadores, 16 turismos y diversos objetos de alta joyería, entre otros efectos. Asimismo han sido bloqueados 32 inmuebles, relacionados con la trama, valorados en unos siete millones de euros y numerosas cuentas corrientes.

Estrictas medidas de autoprotección

Destaca la profesionalidad de los principales dirigentes, y en especial la extrema violencia de la que hacía gala el máximo responsable, con el objetivo de dificultar la acción de la justicia. Así, las sofisticadas medidas de seguridad y autoprotección empleadas en los desplazamientos y encuentros. Por otro lado, el escrupuloso cuidado en las comunicaciones entre los miembros del grupo, con cambio continuo de teléfonos móviles y encriptación den sus mensajes. En tercer lugar el tráfico, depósito y utilización cotidiana de armas de fuego, empleadas en alguna ocasión en enfrentamientos con otros grupos de narcotraficantes. Un varón detenido en la provincia de Murcia era el responsable de suministrar armas y municiones a los responsables del grupo criminal.

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