¿Se asustaron? ¿Iban borrachos? ¿Tenían algo que esconder? Son preguntas que por el momento no tienen respuestas.

Un grupo de jóvenes que circulaban en un Rover de color negro, a las 3.30 horas de la madrugada de hoy domingo, por la carretera de Sóller, frente a la cárcel de Palma, se comieron literalmente la rotonda y se subieron en ella.

Varios testigos han contado a la Policía Local de Palma que vieron como los chicos tuvieron el accidente y que acto seguido se bajaron, se subieron en otro coche que iba detrás y se dieron a la fuga dirección vía de cintura de Palma.

La Policía Local detectó que antes del impacto de la rotonda había más de 40 metros de frenada.

No se sabe si hay heridos porque los ocupantes se dieron a la fuga.

Fuentes consultadas afirman que es muy habitual cuando el conductor va borracho huir del lugar para no tener que someterse a la prueba de alcoholemia. Cuando la policía les localiza en su casa dicen que se asustaron y eso no está penado. Crónica Balear no dice en ningún momento que se trate de este caso en concreto, pero es una matización importante que hay que tener presente.

 

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