La Comisión Europea ha inscrito hoy la Oliva de Mallorca / Oliva Mallorquina / Aceituna de Mallorca / Aceituna Mallorquina en el registro comunitario de denominaciones de origen protegidas. Este es el último paso para el reconocimiento oficial de la aceituna autóctona mallorquina que se comercializa como aceituna de mesa verde, verde rota o negra natural. El Gobierno de las Islas Baleares ha agilizado los trámites para conseguir el reconocimiento oficial de esta nueva DOP promovida el año 2012 a petición de la Cooperativa Agrícola de Sóller. Las aceitunas cosechadas en la última campaña ya saldrán al mercado con el sello de la nueva DOP que ampara las aceitunas de mesa procedentes de olivos injertadas en acebuches, mayoritariamente cultivadas en terrazas, fermentadas parcialmente en salmuera y envasadas en recipientes de peso neto inferior a los ocho kilos. Según el Reglamento del Consell Regulador, las aceitunas de Mallorca se pueden presentar como verdes enteras, si se cosechan entre principios de septiembre y la primera de noviembre; verdes rotas, si se cosechan en el mismo periodo pero se rompen con rodillos y se envasan templadas con hinojo y guindilla, originarios de Mallorca, y negros naturales, si se cosechan más maduras, entre la segunda quincena de diciembre y el final de febrero, y se presentan templadas con Aceite de Mallorca. Actualmente, en Mallorca se cosechan unas 2.300 toneladas de aceitunas cada año, el 97% de las cuales se destinan a almazaras para ser transformadas en aceite y el 3% restante, entre 60 y 80 toneladas, se destinan a la venta directa como Aceitunas de Mallorca, mayoritariamente rotas (un 80%). El cultivo del olivo en Mallorca, uno de los más tradicionales en la isla, se remonta a la época prerromana. El estudio de ADN del olivo mallorquín, elaborado por la Universidad de las Islas Baleares (UIB) y el Gobierno de las Islas Baleares en 2011, demostró que se trata de una variedad autóctona de las más antiguas, diferenciada del empeltre de Aragón, con cualidades organolépticas propias atribuibles al medio geográfico. La aceituna mallorquina tiene una amargura característica, debida a un contenido de polifenoles más elevado que la media del resto de aceitunas del mercado, y deja una particular sensación de untuosidad en boca, que se debe al elevado nivel de ácidos grasos insaturados. La de Mallorca es la segunda oliva de España con DO después del reconocimiento el año pasado de la aceituna Aloreña de Málaga.

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