El Centro de Internamiento para menores delincuentes de Es Pinaret ha colgado el letrero de ‘completo’ y, tanto jueces como fiscales tienen serios problemas para poder dictar medidas de internamiento en régimen cerrado en el citado centro.

Tras la oleada de robos con violencia y radicalización de los menores en Manacor, el alcalde del municipio, Antoni Pastor llamó a la consellera Nuria Riera y le pidió ayuda para sacar de las calle a los menores conflictivos. Al parecer, Riera confesó al primer edil de Manacor las dificultades que tienen para internar a los menores porque Es Pinaret está lleno. 

Por su parte, la ciudad de Manacor está indignada ante la preocupante oleada de robos violentos protagonizados por menores. El último asalto perpetrado en la localidad donde dejaron atada de pies y manos a una mujer tras robarle resulta que fue un chico de 16 años venezolano que ya había sido detenido otras dos veces en lo que va de año y puesto en libertad a la media hora por jueces y fiscales de menores.

Otro punto a tener en cuenta, sin entrar en temas de racismo rancio, es que el 98 por ciento de los menores fichados en Manacor por el Cuerpo Nacional de Policía y la Policía Local, es decir, los conflictivos, son marroquíes y sudamericanos. Un factor que hay que tener presente para poder tomar medidas de integración.

Los menores saben, según los expertos, que son intocables y que nada más ser detenidos la policía tiene que llamar al fiscal y, salvo contados casos de violencia extrema, a la media hora ya están en sus casas bajo la tutela de sus padres.

¿Es justa la Ley del Menor?

¿Qué podemos hacer?

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