Carne humana envuelta en rollitos de primavera, malévolas mafias y triadas, ausencia de registros funerarios de chinos muertos en España o el famoso Misterio de los Restaurantes Chinos constituyen algunas de las leyendas urbanas y campañas de denigración que afectan a los más de 180.000 chinos que viven en nuestro país y que ha investigado, este año, la Agencia para la Picaresca.

En España existen 180.648 chinos legalmente registrados, 94.190 son hombres, y 86.458 son mujeres. Por comunidades Madrid y Cataluña registran la mayor concentración (47.274 y 49.120 respectivamente) le sigue la Comunidad Valenciana (19.899), Andalucía (18.811), Canarias (8.688), Aragón (5.348), El País Vasco (5.252), Castilla y La Mancha (5.115), Baleares (4.619), Castilla y León (3.549), Murcia (3.904), Galicia (2.837), Asturias (1.513), Extremadura (1.504), Navarra (1.349), Cantabria (1.044) y La Rioja (611) según el último Censo de Población elaborado por el INE (Instituto Nacional de Estadística).

El colectivo chino irrumpió con fuerza en España durante la década de los 70 y 80 con la apertura de más de 1.500 restaurantes chinos. En la actualidad se han diversificado y ya es posible verlos en bares, bazares o comercios de distinta naturaleza. Los chinos se han diversificado, tienen sus propias autoescuelas, gestorías e inmobiliarias de habla y clientela 100% china. Los ciudadanos procedentes de este país tienen un perfil de entre 30 y 45 años de edad, emigran a grandes ciudades o zonas turísticas. Son discretos, silenciosos y excelentes trabajadores. Los chinos tienen 7 días de vacaciones al año en comparación con los 38 de un español. Toman decisiones en grupo y siempre integrados en estructuras familiares. Son corporativistas en su comportamiento, introvertidos y muy estudiosos.

Francisco Canals, director de la Agencia para la Picaresca arroja luz sobre el fenómeno; los chinos son poco amigos de los bancos y se prestan el dinero entre ellos. Este peculiar sistema de marketing colaborativo les permite abrir negocios en un tiempo record sin ahorros, avales o créditos bancarios. Alquilan y acondicionan un local por un precio hasta 5 veces más barato que un español gracias a un complejo entramado y cadena de favores familiares que les permite un ahorro exponencial en fontaneros, electricistas y todo tipo de suministros.

Tampoco existen (tantas) mafias chinas, los restaurantes chinos siguen abiertos y sobreviven semivacíos debido a su inusitada capacidad de ahorro, las familias chinas cobran un sueldo único, toman decisiones grupalmente y piensan a largo plazo. La ausencia de chinos enterrados en España es debido a que los chinos fallecidos en nuestro país son incinerados y enviados a su país. Los que se jubilan también regresan a su morada, hechos que explican por qué no existen chinos que descansen en nuestros cementerios.

La desinformación y el hermetismo que rodea a este colectivo migratorio explican, en parte, el fenómeno (afirma Canals) quien ha investigado el Misterio de los Restaurantes Chinos. En la mayor parte de casos se trata de fobias orientales, iconos y arquetipos del imaginario popular que todos proyectamos inconscientemente. Muchos españoles se sienten amenazados por su presencia y su cultura low cost.

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