Las mujeres con estudios universitarios viven casi seis años más que los hombres, con un promedio de 83 años frente a 77 para los hombres.

Llevar una vida sana cuidando la alimentación y practicando deporte es fundamental para evitar problemas de salud, pero no es el único factor que ayuda a vivir más años. La esperanza de vida también está fuertemente asociada con la educación. Según el último informe de Indicadores de Educación de la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico) un ciudadano de 30 años con estudios superiores vive una media de ocho años más que otro de su misma edad sin estudios o que no haya acabado la ESO. Una comparación, según la OCDE, similar entre las mujeres ya que la brecha no es tan acusada, se sitúan en seis años más de esperanza de vida para las universitarias.

Los datos son positivos para la comunidad educativa en España, afirma Fernando Tojo, director de Aprende Business School, sin duda aprender es siempre positivo, aquellos que invierten su tiempo y esfuerzo en formarse acaban generando valor positivo en sus vidas. Estudiar es siempre una inversión a largo plazo que acaba (de una u otra manera) aportando salud y calidad de vida.

Además, el informe también destaca que los adultos que alcanzan niveles superiores de estudio presentan una mayor satisfacción en la vida que aquellos con niveles más bajos de logros educativos. Así que por encima de factores como el dinero, la salud o la geografía, la educación se sitúa entre las claves para vivir más años. Una conclusión que también defiende la Organización de Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC), desde donde aseguran que la gente con menos estudios no planea tanto su futuro mientras que los jóvenes que deciden alcanzar estudios superiores envejecen de manera más saludable planificando su futuro.

Y en esta línea también va la Fundación Británica del Corazón y el Consejo de Investigaciones Médicas (MRC) que afirma que quieren estudian más tienen una vida más longeva. La conclusión se basa en que los telómeros que cubren el extremo de los cromosomas del ADN son más cortos en las personas con menor nivel de estudios, y esto es un signo de envejecimiento prematuro, según confirma la MRC.

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