La Dirección General de Salud Pública y Consumo ha intervenido a lo largo de 2013 unos diez mil unidades de artículos que contenían algún tipo de láser, 1.620 de los cuales correspondían a láseres de gran potencia. Estos decomisos son fruto de las actuaciones de control sobre la comercialización de punteros láser llevadas a cabo por el Área de Consumo de la Dirección General de Salud Pública y Consumo conjuntamente con la Patrulla Fiscal y de Fronteras de la Guardia Civil y la Policía Local de Palma. Las actuaciones coordinadas de estos organismos públicos han realizado por medio de inspecciones a comercios minoristas donde se distribuyen y se venden artículos con punteros láser, para comprobar su etiquetado y su procedencia. Esta colaboración entre instituciones -iniciada hace unos años-tiene su origen, por una parte, en la presencia en el mercado de artículos que contienen punteros láser comercializados sin cumplir la normativa de etiquetado y seguridad, y, por otra parte, en las denuncias presentadas por pilotos de líneas aéreas porque hay personas que intentan deslumbrarnos con punteros láser de gran potencia. La normativa vigente sobre punteros láser los clasifica según la radiación que emiten, entre otras características. Así pues, para los juguetes sólo se permite que sean de clase 1, aparte de que el artículo ha de indicar que contiene un láser. Por otra parte, para uso profesional se permiten únicamente los punteros de clase 2. A partir de aquí, los punteros láser más potentes no tienen permiso de venta ni de uso generalizado.

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