Nicolás Moragues (Palma,1976) es doctor en Historia y Licenciado en Historia del Arte, además de ser diplomado en Audiovisuales. En el año 2005 comienza su trayectoria como Policía Local en el municipio de Sóller. En diciembre de 2010 se traslada a Palma, donde pasa a formar parte de la Unidad Nocturna, como componente de la Policía Científica de Accidentes.

Una de sus aficiones es la recopilación de información y, fruto de la misma, ha editado un libro. Bajo el título de Diario de un policía nocturno, nuestro protagonista nos traslada a las anécdotas y situaciones más surrealistas que jamás pudieramos imaginar.

Para la elaboración del libro, Nicolás ha contado con la colaboración de dos fotógrafos; Vasil Vasilev (cronicabalear.es y Ultima Hora) y Sebastià Amengual.

Recientemente, con motivo de la presentación del libro que se realizará el próximo día 19 de diciembre, a las 20 horas, en la librería Literanta (calle Fortuny 4) el diario Última Hora le realizó un reportaje donde recogían imágenes y anécdotas de nuestro protagonista.

Al caer la noche

La ciudad se va paralizando poco a poco. La jornada laboral finaliza y las fábricas bajan la barrera, las oficinas apagan las luces y los negocios echan el cierre. Las calles se vacían. Los coches dejan de circular, y la gente se recoge en su casa, cena tranquilamente y se va a dormir.

Pero al caer la noche, cuando el día se acuesta, aflora un mundo desconocido y misterioso. Es un universo paralelo que coexiste con la realidad que nosotros percibimos, pero nos es completamente ajeno.

A partir de ese instante, entran en escena, los agentes de la Unidad Nocturna de la Policía Local de Palma. Ellos son parte de nuestros ‘ángeles guardianes’ de la noche. Uno de ellos, Nicolás Moragues, ha sorprendido a muchos con la publicación de un libro muy peculiar. Bajo el título de Diario de un policía nocturno, nuestro protagonista nos guía por una divertida recopilación de anécdotas reales y vividas en primera persona, que pretenden descubrir la cara amable del día a día (noche a noche) de la labor de una patrulla de Accidentes de Tráfico, de la Policía Local de Palma.

¿Se han parado a pensar si pueden llover coches? ¿Por qué razón un elefante te patearía la puerta de un coche? ¿Es posible que un repartidor de comida china desaparezca por arte de magia? ¿Se puede temer más a tu mujer o suegra que a la policía? Estas son algunas de las vivencias de un policía cuyas historias, en la mayoría de los casos, la realidad supera, y con creces, a la ficción.

«En cierta ocasión, un señor de Santa Margalida que salió de fiesta por Palma tuvo un pequeño accidente. Finalmente fue detenido por conducir con una tasa de alcohol superior a la permitida. Se trataba de un señor, típico de campo, fuerte como él solo, grandote, de manos anchas y de muy buen humor. Al cabo de unas horas, ya en el cuartel, el instructor de sala decidió su puesta en libertad. Cuando fui a sacarlo de la celda, el detenido me dijo: ¿Cómo? ¿Qué ya me puedo ir? (serían las cuatro de la mañana). Sí, hombre, recoge tus cosas y puedes irte, le contesté. Acto seguido el arrestado me replicó: No… por favor, llame a mi casa y dígale a mi esposa que han cambiado de opinión y que me tengo que quedar hasta mañana. Así ella se iria a trabajar y cuando llegue a casa ella no estará. No se puede imaginar cómo es mi mujer y lo peor de todo, se lo habrá contado a su madre y no vea cómo es la suegra. Yo de aquí no me voy».

La noche de un patrullero es muy dura, pero sin duda alguna la fauna que conduce por las calles de Ciutat es muy especial.

En la barriada de La Soledat, nuestros agentes han tenido que lidiar con personajes muy peculiares. «En cierta ocasión, un coche lleno de sudamericanos tuvo un accidente contra un bus de la EMT. El conductor iba borracho como una cuba, se había saltado un semáforo en rojo, invadido carril contrario, entrado en dirección contraria y pisado un buen tramo de líneas contínuas. Al final, a pesar del completo de infracciones, el varón le echaba la culpa al chófer de la EMT al que acusaba de no haberse dado cuenta de que iba muy borracho al volante y que tenía que haber frenado. En ese momento, se bajaron dos del coche accidentado, pusieron la radio y comenzaron a bailar. Mientras tanto, el resto de usuarios del vehículo accidentado vomitaban el alcohol por las aceras. Todo un espectáculo», añade.

Sin duda alguna, las historias policiales son un pozo sin fondo. El próximo día 19, a las 20 horas, en la biblioteca Literanta (calle Fortuny 4) nuestro policía de cabecera presentará su recopilación de anécdotas y lo hará rodeado de todas aquellas personas que quieran vivir, en primera persona y en la piel de un patrullero, parte de las historias que suceden en la capital balear cuando cae la noche.

«Claramente, una de las anécdotas más simpáticas ocurrió en el autosafari de Porto Cristo, donde los animales andan sueltos a medida que te desplazas con tu coche. Una familia iba plácidamente disfrutando de los animales cuando, de repente, se acercó un elefante e introdujo su trompa por la ventana del conductor en busca de comida. Éste, asustado, levanta rápidamente el cristal de la ventana con tan mala suerte que le pilló la trompa. El animalito se hace daño, y para zafarse de la presión comenzó a patear la puerta. A duras penas éste consigue bajar la ventanillas y el animal aturdido consigue huir del lugar. La familia consigue llegar hasta la entrada del Safari, donde los operarios intentan calmarlo sentándolo en una silla y le ofrecen una copita de coñac para reponerse del susto. Al cabo de un tiempo prudencial, el magullado conductor se va. A la salida, se encuentra un control de la Guardia Civil, en el que estaba intentando localizar un vehículo fugado implicado en un accidente. Y cómo no, lo paran. Nada más abrir la ventanilla los agentes olieron el tufillo de alcohol y la cara enrojecida. El varón al ver la cara del agente le dijo directamente. Lléveme detenido, total, no me va a creer. Finalmente, tras realizar gestiones con el Zoo, se comprobó que realmente un elefante le había destrozado el coche», concluye.

A partir de ahora, si tienen un accidente y les instruye el atestado Nicolás, tengan cuidado; quizás sean parte de los protagonistas del próximo libro.

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