El Servicio de Urgencias Pediátricas del Hospital Universitario Son Espases atiende hacia vigésimo seis mil pacientes cada año, lo que supone unas setenta consultas diarias. Las patologías más frecuentes son los problemas respiratorios y los procesos febriles en invierno, y los traumatismos y las patologías estomacales en verano. Este Servicio cuenta con siete pediatras, diecinueve enfermeros y catorce auxiliares de enfermería especializados en la atención de las urgencias pediátricas. Además, está dotado con seis habitaciones de estancia corta que permiten la monitorización de los pacientes, una vigilancia intensiva y la atención de pacientes semicríticos, todo durante las 24 horas del día. Urgencias Pediátricas ocupa un espacio de 1.200 m 2 y se ubica junto al Servicio de Urgencias de Adultos, pero el funcionamiento es totalmente autónomo. Tiene como rasgo diferenciador que la gran mayoría de los profesionales que trabajan son pediatras o enfermeros especialistas en la atención de las urgencias pediátricas, un valor añadido que aporta la capacidad de prestar la mejor asistencia, tanto clínica como humana, con una atención más cercana y empática en el trato con los niños, que requiere la aplicación de los tratamientos con mucho más cuidado y delicadeza que con los adultos. Con este objetivo, el jefe de Urgencias Pediátricas, Francisco Ferrés, enfatiza que “la importancia radica en hacer no sólo un diagnóstico y un tratamiento correctos, sino también en la buena comunicación a los padres de las patologías que sufren los niños, que se debe hacer con seguridad pero con mucha calidez “. Aplicando la normativa vigente, el Servicio de Urgencias Pediátricas de Son Espases se permite la presencia permanente de los padres junto a los niños, incluso en el momento de aplicarles los tratamientos o de hacerlos pruebas diagnósticas o terapéuticas. A Además de la formación especializada propia del personal de urgencias, el Servicio de Urgencias Pediátricas de Son Espases dispone de una muy buena distribución de los espacios y de los recursos. La Unidad se distribuye en cuatro áreas: Selección, Boxes, Observación y Unidad de Corta Estancia. En la entrada hay una sala de triaje avanzado, que permite al personal de enfermería prestar una primera atención sanitaria al cabo de cinco o diez minutos desde la llegada de los pacientes y clasificarlos según el grado de urgencia y de gravedad de las patologías. Según diferentes protocolos, este personal puede administrar medicamentos para bajar la fiebre, analgésicos para tratar el dolor, dispensar líquido oral en caso de deshidratación leve, etc. Con estos procedimientos, que requieren personal de enfermería altamente cualificado, se hace posible que, mientras esperan la visita médica, los pacientes comiencen a ser tratados, de tal manera que se reduce el tiempo global de estancia. Cabe destacar que el protocolo para la rehidratación oral recibió el reconocimiento del Congreso Nacional de la Sociedad Española de Urgencias Pediátricas del año pasado. Por estos motivos, entre otros, el supervisor de Urgencias Pediátricas, Toni Costa, hace una mención especial a “la importancia de contar con personal de enfermería especializado y formado en la urgencia y en la emergencia pediátrica”. Los profesionales del Servicio de Urgencias Pediátricas desarrollan una labor en condiciones de mucha complejidad, lo que requiere cada vez más un alto grado de especialización. El Servicio de Urgencias Pediátricas tiene también una zona de boxes para atender las patologías menos urgentes y una zona de observación, donde se tratan inicialmente los pacientes más urgentes. Aparte de esto, cabe destacar la Unidad de Corta Estancia, que cuenta con seis habitaciones equipadas con camas monitorizados y baño individual, lo que hace posible la atención de los pacientes que requieren una observación más prolongada (hasta 36 horas) y de pacientes semicríticos. Por ejemplo, es muy útil para atender crisis asmáticas, deshidrataciones, traumatismos craneales, descompensaciones diabéticas, dolores abdominales, etc. Esta Unidad evita muchos ingresos hospitalarios y, a la vez, también ahorra ingresos en la UCI Pediátrica del Hospital de los pacientes que, habiendo sido diagnosticados como semicríticos, requieren una vigilancia intensiva que no se puede hacer en las plantas de hospitalización convencional. Se dan altas durante las 24 horas del día, lo que permite una gran rotación de pacientes y de habitaciones, ya que quedan disponibles rápidamente para otros pacientes que las necesitan.

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