La fractura de cadera en los pacientes ancianos es una patología muy frecuente, y se prevé que aumentará la incidencia de manera exponencial en los próximos años debido al envejecimiento de la población. Además, es una patología con una mortalidad que no es nada despreciable y una morbilidad muy importante, ya que aproximadamente tres de cada cuatro pacientes que sufren una fractura de este tipo no vuelvan a recuperar su capacidad funcional anterior, porque afecta a pacientes frágiles (edad avanzada, gran incidencia de comorbilidades, alteraciones cognitivas, desnutrición, alto grado de dependencia, etc.). Gracias a la implantación de este Programa, el Hospital de Manacor ha logrado reducir la duración de las estancias hospitalarias, que es de menos de cuatro días, y hacer disminuir el número de reingresos sin aumentar la mortalidad. En 1999, en el Hospital de Manacor se comenzó a trabajar con este problema creando el primer equipo multidisciplinar y desarrollando un proceso de fractura de cadera. Finalmente, en 2010 se implantó el Programa de Fractura Geriátrica, que promueve una visión multidisciplinaria de las fracturas de cadera en los pacientes ancianos. El equipo multidisciplinar está formado por cirujanos ortopédicos, que se encargan de los tratamientos quirúrgico y médico la osteoporosis; anestesiólogos; médicos de medicina interna, que se ocupan del tratamiento de las comorbilidades de los pacientes y del seguimiento postoperatorio; fisioterapeutas, encargados no sólo de la rehabilitación intrahospitalaria sino de la prevención de nuevas caídas; dietistas-nutricionistas y enfermeros, que son los responsables de cuidar de los pacientes cuando están ingresados. Los objetivos del Programa son básicamente disminuir la morbimortalidad de estos pacientes, prevenir nuevas caídas-y, por tanto, posibles nuevas fracturas-y conseguir que el mayor número posible de pacientes vuelvan al estado anterior a la fractura. Para alcanzar estos objetivos, hay una serie de puntos clave:

Cirugía tan precoz como sea posible, ya que se ha comprobado que las demoras de más de 24 horas desde el momento de la fractura aumentan las complicaciones menores y que las demoras de más de 48 horas aumentan las complicaciones médicas mayores y la mortalidad.

Cirugía breve y poco agresiva, con sangría mínima.

Estancia hospitalaria breve.

Diagnóstico y tratamiento de la desnutrición.

Detección y tratamiento de la desorientación, que es la complicación más frecuente en los pacientes ancianos que ingresan en un hospital y, además, es la causa con más riesgo de mortalidad durante el año posterior a la fractura.

Prevención de nuevas caídas por medio de consejos para adecuar el domicilio de los pacientes, del tratamiento de las patologías previas, de la corrección de los tratamientos habituales y de la evaluación y el tratamiento de la osteoporosis.

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