El equipo técnico de la Residencia y Centro de Día Oms-San Miguel-de gestión pública mediante la Fundación de Atención y Apoyo a la Dependencia-ha llevado a cabo durante el año 2012-2013 un ensayo clínico, denominado esencial, por incrementar la ingesta de líquidos entre los residentes y evitar la deshidratación que suelen padecer las personas mayores y que se ve agravada a las personas que sufren demencias. Los resultados alcanzados son positivos: se consigue que los mayores beban un 46 % más con estímulos visuales y gustativos que no varían la composición del agua. Así, a partir de ahora, los centros aplicarán estas técnicas para garantizar y mejorar la hidratación de la población atendida. Igualmente, se difundirá el estudio entre el resto de residencias-tanto públicas como concertadas-por si están interesadas en aplicarlo en sus centros. Esta investigación surgió de la iniciativa del propio personal de la residencia, consciente de que, a partir de una determinada edad, el contenido de agua en el cuerpo disminuye y los mayores precisan de un estímulo más intenso para sentir septiembre Por ello, disminuye la ingesta de líquidos, con el consiguiente peligro de deshidratación. Estos riesgos se incrementan entre las personas mayores que padecen enfermedades relacionadas con el sistema nervioso central, tales como Parkinson o demencias. Para incrementar la ingesta hídrica, el equipo de la Residencia y Centro de Día Oms-San Miguel-dependientes de la Consejería de Familia y Servicios Sociales-seleccionó 10 residentes con Alzheimer en fase moderada, y con más de 75 años, con tendencia a beber poca agua. El estudio se llevó a cabo de lunes a viernes, durante cuatro semanas, a la misma hora, las 11.45 h, cuando todos los participantes se encontraban en el mismo nivel de hidratación entre el desayuno y el almuerzo. Todos los participantes se sentaron en una mesa rectangular de 10 plazas, con la misma orientación, a fin de eliminar distracciones y que pudieran centrar la atención en los vasos de agua. La primera semana, se les suministró un vaso con 150 cc de agua. La segunda, la misma cantidad de agua, pero con un aditivo de sabor a fresa y un colorante rojo. La tercera, nuevamente agua. La cuarta, agua con un aditivo de sabor a limón y amarillo. Los mayores tenían los vasos delante durante 5 minutos, durante los cuales el personal les estimulaba a beber dos veces, al inicio de la sesión y cuando habían pasado poco más de dos minutos. Los resultados indicaron que la ingesta de agua (primera y tercera semana) se mantuvo prácticamente estable, con un total de 3.120 cc y 3.080 cc, respectivamente. La ingesta de agua con aditivo de sabor de fresa y colorante rojo ( segunda semana) fue de 3.650 cc, un 17% más. Cuando el aditivo era de limón y el color amarillo (cuarta semana), los mayores bebieron un 46% más, con un volumen total de 4.530 cc. Dados estos resultados, partir de ahora se distribuirá diariamente agua con aditivo de limón y amarillo a los residentes con problemas de ingesta hídrica. Igualmente, se difundirá el estudio entre el resto de residencias-tanto públicas como concertadas-por si están interesadas en aplicarlo en sus centros.

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