Palma/22/09/2013/

Ayer por la madrugada, a alrededor de las 4:00h, hubo un incencio en la calle Llorenç Riber, una de las travesías de la calle Aragó, próxima a la Farmacia de 24h.

Un joven de 30 años había vuelto casa después de salir de marcha y le había entrado hambre. Se puso a cocinar pero se quedó dormido. Al llevar la sartén en el fuego un rato ésta prendió fuego incendiando la cocina y llenando de hollín todo el piso. Los vecinos alertados por el humo llamaron a los servicios de emergencias que llegaron enseguida. El fuego se originó en la cocina de un primer piso de un edificio de Planta Baja más dos alturas. Los servicios de emergencia tuvieron que desalojar preventivamente todo el edificio. Al principio llegaron tres patrullas de la Policía Nacional y más tarde la Policía Local por si necesitaban apoyo.Tras llamar insistentemente a la puerta y no obtener respuesta, un agente de la Policía Nacional tiró la puerta abajo a patadas y encontró al autor del fuego durmiendo. Acto seguido lo cogió en brazos y lo sacó de la casa. Los Bomberos llegaron instantes después y en media hora apagaron el fuego y ventilaron el piso. Cuando todo ya estaba seguro se autorizó a todos los desalojados a volver a sus domicilios.

Dentro del ambulancia del 061 se pudo vivir una imagen que tanto el joven como el policía recordarán. Los miembros del equipo sanitario estaban atendiendo a ambos, aquejados de haber inhalado humo y en aquel momento el treintañero fue consciente de lo cerca que había estado de la muerte, puesto que el aire que había en su casa, enrarecido por el humo, era muy tóxico y podía haber sido una víctima de la llamada “muerte dulce”, morir durmiendo por intoxicación. Las palabras que le profirió éste al agente fueron: “Gracias por salvarme la vida”. Después de este momento los servicios sanitarios se ofrecieron a trasladar al joven a un hospital, ofrecimiento que éste rechazó.

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